Es lamentable arruinar la reputación de una persona, pero la vida pública tiene esos riesgos. Ahora bien, escoger algo ocurrido en un lugar determinado para un despliegue de primera plana, puede convertirse en una forma más de hacer daño a un pueblo. Diario Las Americas Publicado el 02-09-2013 El otro Santo Domingo POR MARCOS ANTONIO RAMOS El periodismo investigativo ha logrado enfrentar situaciones y modificar opiniones, entre muchos otros aportes realizados. Nadie debe oponerse a que se informe sobre violaciones de la ley, escándalos y todo lo demás, sin olvidar alteraciones del ritmo constitucional, nepotismo y todo tipo de corrupción pública y privada. Sin embargo, al llevar a cabo esas labores, existe el peligro no sólo de acusar sin pruebas sino también de generalizar la mala conducta de algunos extendiéndola innecesariamente a todo un pueblo, una comunidad religiosa, un partido político. Y las palabras escogidas para los titulares pudieran hacer...
Al ver esta concentración, las arengas y los gritos enardecidos de las masas me vienen a la mente recuerdos de hace más de medio siglo, cuando en La Habana, en la Plaza Cívica para más detalle, Fidel Castro reunía a las masas para arengarlas y adoctrinarlas como si fuesen marionetas que no piensan. Eso mismo veo que está pasando en Venezuela. El camino es muy conocido y esperemos que el resultado no sea el mismo pero, como decía mi madre cuando veía por televisión las concentraciones en La Habana: “Las masas son muy peligrosas porque las masas no piensan.”
ResponderEliminar