Mandela: un hombre para la eternidad 10 de diciembre del 2013 Marcos Antonio Ramos Tan pronto llegó la noticia de su fallecimiento decidí escribir sobre Nelson Mandela. Era algo así como una obligación religiosa, pero resultaba difícil encontrar un título adecuado a una personalidad de su estatura histórica. De repente, recordé el de una producción cinematográfica sobre Tomás Moro. El título de la película era “A man for all seasons”. Intenté traducirlo literalmente al español, pero no me sentí satisfecho. Otra posible traducción, aparentemente la preferida en España, es la siguiente: “Un hombre para la eternidad”. La literal: “Un hombre para todas las estaciones” me parecía insuficiente para alguien cuyo nombre ha quedado grabado para siempre en la historia, no por estar dispuesto a morir por oponerse a la decisión de un monarca, lo cual es respetable, sino por haber salvado a toda una nación, librándola de una de las más abominables prácticas de todos...
Al ver esta concentración, las arengas y los gritos enardecidos de las masas me vienen a la mente recuerdos de hace más de medio siglo, cuando en La Habana, en la Plaza Cívica para más detalle, Fidel Castro reunía a las masas para arengarlas y adoctrinarlas como si fuesen marionetas que no piensan. Eso mismo veo que está pasando en Venezuela. El camino es muy conocido y esperemos que el resultado no sea el mismo pero, como decía mi madre cuando veía por televisión las concentraciones en La Habana: “Las masas son muy peligrosas porque las masas no piensan.”
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